Y si un día el mundo se cae, quisiera guardar este cuaderno de vida, para sentir. Contigo.
domingo, 17 de noviembre de 2013
Mi pequeño tesoro, mi pequeña heroína
miércoles, 7 de agosto de 2013
Quién lo diría.
susurras algo en mi oído,
Tu dedo,
empañado en registrar cada uno de mis defectos
mientras mis piernas firmes
rodean empequeñeciendo la distancia
entre esa cintura y yo.
Tu olor,
impregnando cada uno de mis poros
embriagando los sueños venideros
entregándome a la perdición de tu ausencia.
Mis palabras,
mis emociones, mis sentimientos
expulsadas sin orden, desde dentro
aprovechando antes de que me hagas enmudecer.
Después, cuando no estás,
no dejar que las heridas cicatricen,
en mi boca,
por eso de morderlas y sentir
que eres tú quien lo hace.
Deseosa de tus idas y venidas,
haciéndome cosquillas en los pies
cuando no me doy cuenta.
Mientras intento apartar las mariposas
que adueñadas de mis entrañas
no dejan de revolotear por ahí.
Cuando quieren.
Y es que, quién lo diría,
estoy enamorada.
domingo, 26 de mayo de 2013
Recuerdo luego, te pienso.
Aún recuerdo cuando mis pensamientos
Surcaban laberintos de ideas, sentimientos, emociones,
Y se formulaban como preguntas abiertas
Todas ellas para anónimos desconocidos;
Cuando lo único que intentaba era
Encontrar un modo de describir sentimientos que no había sentido nunca
O descifrar el sabor de las nubes
O el sonido de la risa de los duendes.
Recuerdo como apareciste
Reduciendo el laberinto a unos pequeños arbustos
Remarcando la salida con naranja fosforito;
En cómo te adueñaste de mis palabras
Y de cómo las tuyas me acariciaban el pelo
Y de cómo tus susurros se enredaban
Y jugaban entre mis pestañas...
De preguntarme a qué sabría tu boca
O cómo sería pedir tregua a la vida
Para vivir de ocupa en la comisura de tu sonrisa.
Recuerdo, luego te pienso;
Y son mis dedos los que aún, imaginan el roce de tu cuerpo.
sábado, 6 de abril de 2013
Lamentos de un violín quebrado.
Qué decirte que no sepas,
Si ya sabes desde hace tiempo que no toco.
Que tengo las emociones anudadas en mi garganta
Y vuelan como alteraciones escapando de mis vértices.
Soy un violín desafinado,
A un golpe de que se me parta el alma
Con las cuerdas tensadas al punto de rotura.
Que estoy como la sensible en esta escala que ya no tocaremos,
Perdida sin tus dedos rasgando las cuerdas de mi espalda.
Que es tu boca la que sabe como se toca,
Y tus susurros los encargados de guiar esa sinfonía de dos
Que sola me es tan complicado
Y claro... Es para dos.
Y es que soy un violín desafinado,
A un golpe de que se me parta el alma.
Sin partituras ni arco para enfrentarme
Al mundo que llegamos.
Que ya no recuerdo la última vez que resonó,
En esta misma habitación, la última nota
Ahora es el eco de pasos rotos los que la llenan.
Que mi madera se acostumbró al tacto de tus dedos,
A sacar los mejor de mi con solo una sonrisa
Y... Es que soy un violín desafinado
Y ese último golpe fué, el que me partió el alma.