domingo, 17 de noviembre de 2013

Mi pequeño tesoro, mi pequeña heroína



Tiene los ojos verdes 
Verdes como dos tallos floreciendo iluminados
En medio de tanta negrura.
Verdes, color esperanza,
Como la que vi reflejada en ellos
Mientras me miraba y huíamos juntas,
Lejos.
O como dos pequeñas esmeraldas
Tintineando en la oscuridad.

Sus dos grandes ojos
Acunados por un puñado de pecas
Y una marca de luchar en la liga de las más guapas
Sabiendo perfectamente que puede ganar.

Hablar de ella sin su sonrisa
O sin el reflejo de sus ojos al reír
O del brillo de su pelo revoltoso
O del cantar de su risa 
O los mil y un modos que tiene de soñar
Sería como simplemente rozar su pequeña capa de heroína,
Heroína que te salva el corazón.

Sólo diré que el tiempo se paraba
Y se giraba, cuando ella sonreía
Y que el mundo piropos le susurraba
Para aumentar y ver brillar su alegría.

Que el viento acariciaba sus piernas infinitas
En un vano intento de levantarle la falda
Y que el sol, celoso, alumbraba aún más fuerte
Solo para sentir el roce de su piel.

Y era hermoso verla desnudarse con palabras
Abriéndose entera y desprotegida
Entregándote un regalo valioso
Para después poder protegerse entre tus brazos.

Aunque protección la que emanaba ella,
Con ese andar decidido y seguro
Y mano alrededor de la mía
Como sujetando un pequeño globo que puede escaparse.

Y qué decir del  aguante que tiene
Soportando mis mil no sé qué, que ni yo sé
O capaz de adivinar el pensamiento triste del día
Mientras no deja de abrazarte susurrando
“Todo irá bien”
Porque irá así estando ella ahí.

Y como no mencionar el arte de sus letras
Con ese arte suyo de contar historias,
De hacer aún más mágicos los secretos
Y todos los sueños complicados posibles.
(Porque a su lado, todo es posible)

Aunque si me pongo a pensar
Podría no acabar de decir
Todas esas cosas que la hacen especial
Y por las que la quiero a morir

Que por ello siento miedo cuando se aleja
Porque no sé si los monstruos vendrán
Porque es el pequeño tesoro
Que nunca quieres dejar de mirar.

Porque es la sonrisa que guardo,
El comodín de los días tristes
(Porque en los felices siempre está)
Y que es difícil decirle todas las palabras que me brotan del pecho
Y que siempre será más fácil mirarla
Enviando una señal
A esos grandes ojos verdes
Que son el reflejo de mi felicidad.


Love ya Harley :)

miércoles, 7 de agosto de 2013

Quién lo diría.

Estás aquí y
susurras algo en mi oído,
despacio, casi sin aliento,
 moviendo lentamente los labios
marcando cada letra para hacerme cosquillas. 

El imperceptible temblor de tu sonrisa
amenaza con romper el tiempo,
ese que me empeño tanto en parar
mientras grabo cada pausa, cada silencio.

Siento tu abrazo acoplado a mi pecho
el llenarse de tus pulmones
jugando con el latir de mi cuerpo.

Tu dedo,
empañado en registrar cada uno de mis defectos
mientras mis piernas firmes
rodean empequeñeciendo la distancia
entre esa cintura y yo.

Tu olor,
impregnando cada uno de mis poros
embriagando los sueños venideros
entregándome a la perdición de tu ausencia.

Mis palabras,
mis emociones, mis sentimientos
expulsadas sin orden, desde dentro
aprovechando antes de que me hagas enmudecer.

Después, cuando no estás,
no dejar que las heridas cicatricen,
en mi boca,
por eso de morderlas y sentir
que eres tú quien lo hace.

Deseosa de tus idas y venidas,
haciéndome cosquillas en los pies
cuando no me doy cuenta.
Mientras intento apartar las mariposas
que adueñadas de mis entrañas
no dejan de revolotear por ahí.
Cuando quieren.

Y es que, quién lo diría,
                                                            estoy enamorada.


domingo, 26 de mayo de 2013

Recuerdo luego, te pienso.

Aún recuerdo cuando mis pensamientos
Surcaban laberintos de ideas, sentimientos, emociones,
Y se formulaban como preguntas abiertas
Todas ellas para anónimos desconocidos;
Cuando lo único que intentaba era
Encontrar un modo de describir sentimientos que no había sentido nunca
O descifrar el sabor de las nubes
O el sonido de la risa de los duendes.

Recuerdo como apareciste
Reduciendo el laberinto a unos pequeños arbustos
Remarcando la salida con naranja fosforito;
En cómo te adueñaste de mis palabras
Y de cómo las tuyas me acariciaban el pelo
Y de cómo tus susurros se enredaban
Y jugaban entre mis pestañas...

De preguntarme a qué sabría tu boca
O cómo sería pedir tregua a la vida
Para vivir de ocupa en la comisura de tu sonrisa.

Recuerdo, luego te pienso;
Y son mis dedos los que aún, imaginan el roce de tu cuerpo.

sábado, 6 de abril de 2013

Lamentos de un violín quebrado.

Qué decirte que no sepas,
Si ya sabes desde hace tiempo que no toco.
Que tengo las emociones anudadas en mi garganta
Y vuelan como alteraciones escapando de mis vértices.
Soy un violín desafinado,
A un golpe de que se me parta el alma
Con las cuerdas tensadas al punto de rotura.
Que estoy como la sensible en esta escala que ya no tocaremos,
Perdida sin tus dedos rasgando las cuerdas de mi espalda.
Que es tu boca la que sabe como se toca,
Y tus susurros los encargados de guiar esa sinfonía de dos
Que sola me es tan complicado
Y claro... Es para dos.
Y es que soy un violín desafinado,
A un golpe de que se me parta el alma.
Sin partituras ni arco para enfrentarme
Al mundo que llegamos.
Que ya no recuerdo la última vez que resonó,
En esta misma habitación, la última nota
Ahora es el eco de pasos rotos los que la llenan.
Que mi madera se acostumbró al tacto de tus dedos,
A sacar los mejor de mi con solo una sonrisa
Y... Es que soy un violín desafinado
Y ese último golpe fué, el que me partió el alma.